La producción vacuna cayó 6,8% en los primeros siete meses de 2026, pero las exportaciones crecieron 8,8%. El mercado externo ya concentra el 28,8% de la producción, mientras disminuye el volumen destinado al consumo doméstico.
El negocio de la carne vacuna argentina está atravesando una reconfiguración durante 2026. Con una menor producción disponible, las exportaciones continúan ganando participación dentro de la cadena, mientras el mercado interno recibe un volumen cada vez menor.
Entre enero y julio, la producción de carne vacuna alcanzó 1,689 millones de toneladas res con hueso, lo que representó una caída del 6,8% interanual, según el último informe económico de CICCRA.
Sin embargo, en ese mismo período las exportaciones habrían crecido 8,8%, hasta alcanzar aproximadamente 487.200 toneladas. Es decir, aun con una menor producción total, el sector logró colocar un volumen mayor en los mercados internacionales.
La exportación gana terreno dentro del negocio
Uno de los datos que mejor refleja el cambio se encuentra en el destino de la producción.
Durante los primeros siete meses de 2025, el mercado externo representaba el 24,7% de la producción argentina de carne vacuna. Un año después, esa participación aumentó hasta el 28,8%.
El mercado interno recorrió el camino inverso: pasó de absorber el 75,3% de la producción al 71,2% en 2026.
Para la cadena cárnica, esto muestra una mayor participación del negocio exportador, en un escenario en el que la disponibilidad total de carne se redujo.
CICCRA señala particularmente el crecimiento de las colocaciones hacia Estados Unidos, favorecidas por la ampliación de la cuota de exportación hacia ese mercado.
Menor oferta condiciona al mercado
La otra variable clave para entender el escenario es la faena.
Entre enero y julio se faenaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que durante igual período del año pasado. Solamente en julio, la actividad cayó 12,2% interanual.
El informe relaciona esta dinámica con las menores zafras de terneros de años anteriores y con el ingreso de la ganadería en una etapa de retención de vientres, luego del proceso de liquidación de hembras observado entre 2023 y 2025.
Esta combinación resulta importante para frigoríficos y empresas vinculadas a la cadena: hay menos hacienda disponible y, al mismo tiempo, una demanda exportadora que gana participación.
El mercado interno pierde volumen
La contracara del crecimiento exportador está en el consumo doméstico.
Entre enero y julio, el mercado interno habría absorbido 1,202 millones de toneladas, lo que representa una disminución del 12% interanual. El consumo aparente por habitante también retrocedió y se ubicó en 46,3 kilos anuales, 9,4% por debajo del registro de un año atrás.
Los precios constituyen otra variable relevante para el negocio. Aunque durante julio los cortes vacunos bajaron 0,6% mensual, todavía se encontraban 52% por encima del nivel registrado un año atrás.
Un negocio con mayor orientación exportadora
Los números de los primeros siete meses muestran así un sector con menor producción y faena, pero con mayor presencia de las exportaciones en el destino final de la carne producida.
Para las empresas de la cadena, la evolución de la oferta ganadera, los precios y la demanda internacional serán variables centrales durante los próximos meses.
El desafío estará en determinar si el crecimiento de los mercados externos puede sostenerse mientras avanza el proceso de recomposición del rodeo y cómo esta dinámica termina impactando sobre frigoríficos, productores y el abastecimiento del mercado doméstico.
Fuente: CICCRA – Informe Económico Mensual Nº 306, julio de 2026.
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